Todo tiene un final, Londres también

El teatro

El teatro

Nuevamente desperté temprano y salí a recorrer, tome un autobús que me dejaba cerca del London Brigde, porque el autobús es mucho más agradable que el metro, eso si no sirve si uno va con apuro porque es lento y para bastante, pero por lo mismo es un poco más relajado.

La primera parada fue un mercado de comida que cuando yo llegue estaba abriendo y quizás por eso no vi su magnitud, pero de todas formas era entretenido, se estaban instalando vendedores de todas partes ofreciendo comida, frutas, verduras. Luego me fui a la cárcel museo Clink, coincide con el nombre del hostel, porque el alojamiento antiguamente fue un tribunal y de hecho algunas partes se mantienen de ese tiempo. El caso es que este museo es de pago y me tincaba como el lado más B de la ciudad pero no me gustó mucho, son museos como para niños con muchas recreaciones, música y cosas de ese estilo, pero yo prefiero los que tienen más historia. Sigue leyendo

Arte y consumo, en Londres

Galería Nacional

Galería Nacional

Mi tercer día en Londres comenzó en la Galeria Nacional, un museo de arte maravilloso y de gran nivel, solo superado por Louvre y El Prado. De las cosas que me llamaron la atención y que ya había comentado es que el museo estaba lleno, muchos jóvenes, niños y gente pintando, dibujando sentada frente a un cuadro. También habían niños con un block haciendo sus propias interpretaciones y claro, es un sitio al que se puede ir a cada momento, entrada libre.

Al principio recordaran que yo siempre decía que no me gustaban los museos, pero con los viajes he ido cambiando de idea, la verdad es que ahora no me aburren y entiendo un poco más. No soy fans del arte, pero creo que ha sido un cambio importante, desde que estuve en el Louvre mi relación con los museos  de arte fue distinta aunque tampoco estoy dispuesta a perder todo un día en una galería.

Sigue leyendo

Turisteo por Londres

Museo Británico

Museo Británico

Por algún motivo todos los días que estuve en Londres me desperté muy temprano, el problema es que casi todos los museos, mercados y sitios por visitar comienzan a funcionar a las 10. El hostel incluía el desayuno que estaba bastante bueno, pero fue en esos momentos en que uno comienza a conocer un poco más a la gente y los turistas. Debo decir que a simple viste, la gente es más pesada que la cresta. Lo primero es que me parecieron muy mal educados, permiso, disculpa, gracias son palabras que no existen en el vocabulario. Todos andan corriendo y empujando, lo notable es que la gente del hostel era igual y al desayuno pasan por encima de uno, les da igual si uno estaba antes para sacar café, lo que igual da lata.

Sigue leyendo

La llegada a Londres

Después de caminar un rato por Londres mi primera conclusión fue que el viaje lo hice de forma correcta y sin saberlo, correcta en el sentido que comencé con Paris y quede maravillada, al medio Berlín, otro estilo de ciudad pero que me encantó, de la que no me quería ir y que en la que me entretuve mucho y al final para cerrar el recorrido: Londres, una ciudad increíble, hermosa y llena de cultura. Creo que  si hubiese visitado Paris y de inmediato Londres, entonces no me habría dado tiempo de maravillarme, de sorprenderme con cada sitio. Aclaro que eso no significa que las otras ciudades no me gustaran, pero si tengo que elegir tres, serían esas sin duda.

La llegada a Londres no eran tan fácil como las otras, principalmente porque Reino Unido no es parte de los países que tienen el sistema de libre regulación, por ende no era llegar y pasar como entre España y Francia o Alemania y Holanda, acá había que pasar por la policía y claro, en inglés. Me habían dicho que eran complicados, que si uno no hablaba inglés estaba frito, la verdad es que puede ser complicado si uno no anda con todos los papeles del mundo. Yo dije, mujer precavida vale por dos así que durante todo el viaje he paseado las cartolas del banco y todo lo que me pidieron para entrar a España.

La policía, una chica bien amable me pregunto si hablaba inglés y quizás ahí partimos bien porque fui honesta y le dije que muy poco. Me preguntó cuántos días estaría, en que hostel, después a donde iría, le dije que regresaba a España y después Chile, me pidió el pasaje a España y el comprobante del pasaje a Chile, lo vio todo, consulto algo con su compañera, me peguntó que estudiaba y después me dejó pasar. Tras eso volví a la tranquilidad, aparte había salvado con mi pobre inglés, no es menor.

El viaje en tren es corto, la verdad es que me lo dormí todo, aparte cruza el Canal de la Mancha pero es un túnel, o sea uno ni se entera. El tren salió puntualmente y pasada las 10 de la mañana llegué a Londres o London…lo mismo. El hostel estaba cerca de la estación de trenes así que no fue necesario tomar el metro, me di un par de vueltas porque la verdad es que la estación es gigante, pero la ciudad está llena de letreros que te indican donde estas y lo que hay cerca, en ese sentido muy bien, es difícil perderse.

En el hostel tenía que esperar hasta las dos de la tarde, pero podía dejar las maletas, así que eso hice, deje mi enredo de equipaje y salí a caminar. No estaba helado, tampoco llovía, así que punto a favor. Caminé por la misma calle en que esta el hostel hasta que llegué al rio Támesis, lo primero es que yo me lo imaginaba más angosto, pero es enorme y los puentes que lo cruzan son enormes y de diferentes estilos. Muy cerca la iglesia de San Paul, con una cúpula enorme, yo cuando la vi de lejos pensé que era un edificio de gobierno o algo así, pero no. No la visité porque la entrada es cara y la verdad es que en Londres hay cosas mucho más interesantes.

Como era temprano me fui al Museo de Londres, que está en esa zona, con este sitio comenzó mi travesía de los museos, porque para mí los más importantes son gratis. Este de Londres cuenta la historia de la ciudad, es un museo entretenido, estaba lleno, lo que es una característica de los museos de Londres, mucha gente, niños y aparte el museo era bastante interactivo. Después di un par de vueltas y tome el metro. Fui a la máquina de boletos que estaba como en 20 idiomas y no sé qué hice pero puse que necesitaba una tarjeta por 4 días, me pregunto cuanto cargaba y le puse 15 euros. Cuento cortó, termine con 4 tarjetas de 15 euros, demasiado pero ya estaba pagado, que podía hacer.

Regresé al hostel, ya podía ingresar a la habitación. La verdad es que para el precio me pareció muy pequeña, pocos enchufes y los baños no eran lo más cómodo. Pero al mismo tiempo tenía la ventaja de tener una buena cocina y la ubicación igual estaba bien. En el hostel compartí pieza con un chico de China, un alemán y después llegó una argentina, el chino era muy amable pero nunca entendió que yo casi no hablo inglés y claro, me hablaba y yo le entendía la mitad. Tras dejar las cosas nuevamente salí y me fui caminando a Camdem Town, un barrio que en un origen debió ser muy alternativo y hoy es muy turístico, pero mantiene parte de ese estilo más under. Yo diría que es como el antiguo Euro, pero del tamaño de patronado. Tiene muchas tiendas de ropa, música y comida, el área de comida es cuatica porque hay puestos de muchas partes del mundo, lástima que no de Chile. Comida mexicana, árabe, tailandesa entre tantas otras, pero yo no quería nada raro así que aproveche de comprar algo para comer, arroz, tomate, frutas y jugo. Después de tanto McDonald no quiero ver la comida chatarra y volví al hostel para “cenar”

Ya siendo de noche tome el metro, que funciona hasta muy tarde, acá de noche es desde las 7 de la tarde en todo caso y me bajé en Westminster, la idea era ver el Big Ben, salí del metro y lo primero que veo, una torre enorme y el famoso reloj, el parlamento y el rio que reflejaba las luces de la ciudad. Cruce el puente y caminé por la rivera del Támesis un rato, había sido un día perfecto.

Bruselas y Brujas, tan lejos y tan diferentes

Deje Ámsterdam sin tener muy claro que encontraría en Bruselas, solo sabía que quería conocer Brujas y que la capital de Bélgica es en parte la capital política de la Unión Europea. Poco sabía de la ciudad considerando que estaría tres noches.

Llegué más tarde de lo que esperaba porque el tren en Ámsterdam se atrasó, larga historia pero a Bruselas llegue pasada las cuatro de la tarde. Para no tener problemas ya había visto cómo llegar hasta el hostel, qué línea de metro tomar pero…me baje en una estación equivocada porque en Bruselas hay como tres. Lo bueno es que la ciudad no es tan grande, el metro tampoco y por ende fue fácil ubicarme.

Lo primero que me llamó la atención es que no tiene nada que ver con Ámsterdam, el metro iba lleno y en algún momento sentí que lo más europeo era yo, o sea pueden imaginarse. Lo primero que vi fue muchas mujeres árabes, musulmanas o al menos que se cubrían la cabeza, después muchos hombres, pero ninguno como al estilo nórdico. En ese sentido la ciudad es muy diversa.

Llegue al hostel y lo atendía una familia uruguaya así que me gustó, olvidarme por un rato del inglés. Entré a la habitación y mi compañera de pieza era argentina y conversamos un rato, resultó muy agradable.

Salí a caminar un poco, encontrar un cajero y un supermercado, dos cosas que no resultaron fáciles. Primero se puso a llover, corría un fuerte viento y no había cajero automático ni supermercado. Después de varias vueltas encontré uno grande, supuse que podía pagar con tarjeta, pero claro, supuse mal y al final no se podía y tampoco tenían cajero, y yo estaba tan feliz porque vendían tortilla de patata, como la de España.

Seguí en busca de un cajero y eso ya me molestó de la ciudad, capital de Europa y sin cajeros y con supermercados que no aceptan tarjeta? San Pedro de Atacama tiene más cajeros por metro cuadrado. Al final pillé uno, pero no otro supermercado así que compré cualquier cosa para comer. Tras satisfacer necesidades básicas salí nuevamente, el paraguas de Ámsterdam murió, pero la lluvia no fue tan intensa. Recorrí el centro y me pareció una ciudad muy sola, con poca gente, oscura, la verdad es que no me gustó nada, pero esperaba cambiar de idea tras el tour que siempre hago.

Marisol, mi compañera de habitación había llegado el mismo día que yo y también haría el tour así que nos fuimos juntas caminando al centro de la ciudad. La plaza central es bonita, eso no se puede negar, con edificios muy imponentes, antiguos y con unos detalles arquitectónicos impresionantes. Luego hicimos el tour, como siempre el guía era español, llevaba un tiempo en Bruselas y el tipo era seco, sabía mucho, contó toda la historia del país, la ciudad, las diferencias religiosas, de hecho el tour se alargó una media hora, pero fue muy interesante porque no solo mostró la cara bonita de la ciudad sino que también contó de la colonización de los belgas en el Congo, del genocidio que cometieron y la deuda que tiene Europa con los países que fueron colonias, en el Congo murieron más de 10 millones de personas, más que los muertos en la segunda guerra mundial y nadie dice nada porque finalmente no le pasó a la población blanca. Después explicó todo el funcionamiento de la Unión Europea, el motivo de su creación, lo bueno y lo malo desde su perspectiva y al final, un poco el conflicto actual, que para varios países nórdicos o para los ingleses hay países que son como el cacho que nadie quiere, entre esos España, Italia, Grecia, Irlanda y si se juntan las iniciales justo se forma la palabra “pigs”. O sea una unión de cartón, si al final entre todos tienen sus líos.

Aunque el guía era seco, tras su relato la verdad es que menos me estaba gustando la ciudad así que fui a comprar el pasaje a Brujas, a solo una hora de Bruselas y deje todo listo para el otro día. Llegue al hostel, comí algo y luego llegó Marisol, se cocinó fideos con brócoli y me convido, que tiempo que no comía brócoli, demás está decir que estaban buenísimos. Después me fui a dormir esperando que Brujas valiera la pena.

Lo bueno fue que Brujas era maravillosa, desde que bajé del tren y camine por la ciudad me encantó, muy tranquila, una arquitectura muy medieval, unas casas que quizás cuantos años tenían y entre medio los canales, nunca como Venecia, pero bonitos canales. Aparte el día me acompañaba, estaba soleado, cosa que no ocurre mucho por estos lados.

Brujas es para caminar y así me pasé parte del día, recorriendo calles, comiendo wafles y papas fritas, productos típicos de la zona. También es clásica la cerveza pero yo no la tomó. En ese sentido Bélgica es maravilloso, tiene buenos chocolates además. El problema es que claro, yo no fui por la comida, es como cuando en una ciudad te gusta demasiado el hostel y quieres estar más tiempo en el hostel que en la calle, en esos casos algo va mal.

Visité el museo Historium y bueno, creo que no era mi onda, algo muy interactivo, con videos, pero la verdad es que poca historia de la ciudad, que era lo que me habría gustado, lo que sí es que desde el museo se accedía a un balcón que tiene vista a toda la plaza principal.

Después y aprovechando que el día lo permitía di un paseo en lancha por los canales con un caballero que iba indicando los lugares históricos en inglés, algo entendí, pero más que eso era la vista, sentir el aire húmedo, pasar casi por el lado de las casas y de algunos animales, realmente bonito y no tan caro como yo imaginé, (7.50 la media hora).

De regreso a Bruselas la verdad es que no me dieron ganas de salir, me fui al hostel, me preparé comida, Marisol dejó fideos que yo después use, ella ya se había ido a Ámsterdam, pero intercambiamos correos. Después la tarea de ordenar la maleta, bolso, mochila, labor no menor, pero ya me queda poco para no tocar una maleta por un buen tiempo.

Una mirada sobre Amsterdam

La casa más chica

La casa más chica

Hay ciudades que siempre han parecido tan lejanas, tan futuras, tan distintas, para mi y mi mamá y hermana era así, algo casi como un sueño y yo estaba ahí lamentándome por dejar Berlín pero la verdad es que Amsterdam más que visitarla, la pude descubrir y como señalé en el post anterior, llegue con algunos prejuicios y me fui con otros.

Llegué pensando que era una ciudad que solo se basaba en el carrete, que estaba lleno de gente haciendo algún show, que su historia no tenía mucha gracia y que solo era una ciudad para adolescentes que buscan buen ambiente. La verdad es que no es tan así.

Amsterdam es una ciudad que por lógica de la naturaleza no existiría, a mí siempre me da temor cuando el ser humano  busca cambiar lo que está determinado por naturaleza, pero hasta ahora ellos les resulta bien.

Sigue leyendo

Y esta vez Amsterdam fue verdad

Los canales

Los canales

Debo decir que no quería irme de Berlín, tanto así que me quedé dormida, pero alcance a tomar el tren, aparte que cosa rara, llegó tarde y la información la decían en Alemán e inglés, yo no entendía un carajo. El caso es que me iba con la sensación de dejar una ciudad de tanta historia, cultura, por una ciudad más de carrete, leseo y vida loca, pero la verdad es que uno siempre llega con muchos prejuicios y se va con otros.

Llegue a la ciudad y me pareció diferente, mucha gente por las calles, todo funcionando más rápido y no tenía idea donde comprar un boleto de transporte, pregunte en varias partes pero no entendía mucho hasta que un buen chico me dijo, se lo compras al conductor, lo dijo en inglés pero entendí. Llegar al hostel fue fácil, pero llovía y eso nunca es grato cuando se trasladan maletas.

Sigue leyendo